Un asunto escatológico, pero no por ello menos interesante

Los especialistas hablan de Mucofagia cuando se refieren a la ingesta de la mucosidad nasal. Si bien culturalmente esto se considera repugnante y de mala educación, en un estudio del año 1995, el 91% de los preguntados admitieron ser hurgadores habituales de sus propias narices, aunque curiosamente, sólo el 75% de ellos creían que era una práctica común de la gente.

bebé con mocosTeorías para todos los gustos.

La mayoría de los médicos no lo recomiendan y sugieren el uso de un pañuelo como sustituto al dedo. Los riesgos pueden incluir infecciones, sangrados espontáneos (en hasta un 25% de los practicantes de esta actividad), incluso en raras ocasiones llegando a la perforación del tabique nasal. Afortunadamente, el hurgarse la nariz no afecta al sentido del olfato, porque los nervios están bastante más arriba en el canal del tabique nasal. Por si no se corrieran pocos riesgos, y debido a la especial estructura de los vasos sanguíneos de esa zona, es posible tener una infección en la zona que afecte al cerebro, aunque éste es un extremo harto probable.

Otra teoría bien distinta es la del neumólogo austriaco Friedrich Bischinger, quien afirma que los niños que excursionan el dedo dentro de la nariz y además se comen el botín resultante, tendrán una vida más sana y saludable, e incluso recomienda a los padres que animen a su hijos a estas prácticas, en vez de regañarlos cuando lo hacen, porque puede ser contraproducente .

“Si la exposición a las bacterias de los mocos puede ayudar a fortalecer tu sistema inmune, se debería tener en cuenta su consumo… o al menos, no regañar cuando encuentres a un pequeño con el dedo en la nariz”.

bacteriasLa hipótesis de la higiene

‘El único germen bueno es el germen muerto’ no tiene por qué ser verdad.

Esta interesante teoría puede explicar por qué ciertas alergias y enfermedades se han casi cuadruplicado en las últimas décadas. La premisa es que los niños que han crecido en un entorno libre de gérmenes y suciedad, son menos capaces de construir una resistencia natural a las enfermedades. Mucho peor es la tendencia creciente de inflar a los niños con antibióticos, ya que acaban con la beneficiosa flora intestinal. Existen evidencias científicas que indican que ambas prácticas contribuyen a un incremento en la vulnerabilidad a las enfermedades en la tercera edad.

Las obsesiones excesivas con la higiene pueden estar relacionadas con las alergias, los problemas intestinales y cardiovasculares. Si estás sano, la exposición a las bacterias y virus pueden servir como vacunas naturales que fortalezcan tu cuerpo. Si no experimentas una exposición saludable a gérmenes en tu entorno, puedes acabar enfermo.

Cómo evitar convertirse en un obseso de la limpieza

Si la hipótesis de la higiene fuera verdad, (y hay un montón de investigaciones que así lo aseguran) el intentar mantener tu entorno casi estéril podría hacer que en realidad estuvieras incrementando el riesgo de enfermedades agudas y crónicas.

No se trata de ser un guarro, pero puedes evitar ser “demasiado limpio” y además reforzar el sistema inmune:

  • Dejando que los niños se ensucien. Permíteles que jueguen en el suelo y se ensucien (y piensa que si tus hijos se comen los mocos, tampoco es el fin del mundo, al fin y al cabo, estarán dentro del 91%)
  • No utilizando jabones anti-bacterias y otros productos de limpieza antibacterianos, que eliminan los microorganismos que tu cuerpo necesita, para así poder mantener una función del sistema inmune apropiada. El agua y jabón de toda la vida es todo lo que necesitas para lavarte las manos. Los productos químicos antibacterianos (como el Triclosán) han demostrado ser tóxicos, y se ha descubierto que promueven el crecimiento de bacterias resistentes.
  • Evitando antibióticos innecesarios. Recuerda: Las infecciones virales son inmunes a los antibioticos, porque éstos sólo funcionan con las infecciones producidas por bacterias.
  • Consumiendo productos alimentarios de proximidad, o comida ecológica libre de hormonas y/o antibióticos.

jabónSólo de esta forma te asegurarás de que cuando realmente tu cuerpo necesite tomar antibióticos, éstos serán eficaces.

¿Y tú, de qué lado estás?

 

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