Calles sin niños jugando: cómo devolverles la diversión y reactivar la ciudad
¿Dónde juegan ahora? Devolvamos a los peques su lugar en la ciudad
En un reciente artículo en prensa, la periodista María Valderrama conversaba con Thierry Paquot, filósofo del urbanismo, quien lanza una advertencia clara: “Una ciudad sin niños jugando en la calle es una ciudad que está muriendo”.
Su reflexión nos hace pensar, como madres, padres y vecinos: ¿cómo podemos volver a llenar las calles de risas y juegos de nuestros peques?
Ciudades como París, Milán, Londres , Barcelona o Pontevedra avanzan hacia calles más peatonales y seguras. Pero mientras nos armamos de paciencia esperando a que las ciudades se transformen, las familias podemos crear oportunidades reales de juego en exterior cerca de casa, en plazas, parques o patios comunitarios. Aquí te contamos por qué importa y cómo empezar hoy mismo.
¿Por qué el juego exterior es imprescindible?
- Motricidad y salud: correr, saltar, trepar y lanzar favorece la coordinación, el equilibrio y la resistencia.
- Creatividad: inventar reglas, imaginar historias y resolver pequeños retos alimenta la imaginación.
- Habilidades sociales: juegos con turnos, acuerdos y cooperar para resolver; el juego en grupo enseña a convivir y pone en práctica formas de relacionarse que les servirán en la edad adulta.
- Autonomía: explorar y tomar decisiones en entornos controlados fortalece la confianza.
- Bienestar emocional: la luz natural y el movimiento reducen el estrés y mejoran el estado de ánimo.
5 ideas prácticas para familias urbanas
- Microaventuras locales: identifica una ruta segura (plaza–parque–banco) y conviértela en vuestra “gira de juego de verano”.
- Queda con tus vecinos: cuando juegan varios peques, la calle es más viva, segura y divertida.
- Kit de exterior: lleva siempre una pelota, una cuerda y una botella reutilizable. Listos en 30 segundos.
- Rituales semanales: “miércoles sin pantallas” o “domingos de cometa” para generar un hábito saludable y recurrente.
- Elige juguetes que inviten a moverse: que sean ligeros, versátiles y fáciles de compartir.
Aliados de juego exterior (nuestra selección Cucutoys)
En nuestra colección “¡A moverse, imaginar y descubrir!” encontrarás propuestas que convierten cualquier espacio en una zona de juego:
- Para moverse y explorar: bicicletas sin pedales, triciclos, patines y patinetes, con cascos y protecciones para jugar con seguridad.
- Coordinación y destreza: el Diábolo potencia la coordinación ojo–mano, la creatividad y la socialización, y la comba de-toda-la-vida mejora la coordinación, fomenta la creatividad, fortalece vínculos y promueve un desarrollo físico y emocional saludable..
- Juega con la física del agua: los juegos de AquaPlay, un sistema modular que enseña el flujo del agua mientras desarrollan motricidad global.
- Volar en familia: Cometas de Djeco, perfectas para días de viento y juego compartido en playa o parque.
- Juego activo: Pelotas blanditas para trabajar la coordinación y orientación; y las pelotas Moon Ball y ZAG de Waboba, que botan y rebotan “una barbaridad” en tierra y agua.
- Juega cómodo al sol: tiendas de campaña con protección UV50 (ideales para la playa, el jardín o el parque),
- Juega en compañía: juegos de bolos de goma o de peluche, regaderas para refrescarse y juegos de puntería como dardos magnéticos o petancas.
Cómo conectamos con la visión de Paquot
Paquot defiende ciudades que prioricen a la infancia: tráfico calmado, aceras amplias, espacios verdes conectados y “vías de vinculación” para caminar. Mientras las políticas públicas avanzan —con la calma de siempre, tanto que quizá tu peque ya no sea tan peque cuando empieces a ver cambios—, cada familia puede aportar encendiendo el juego en su entorno. Cada vez que un niño corre tras una pelota o hace volar una cometa, la ciudad respira.
Referencia: Valderrama, M. (2025). “Thierry Paquot, filósofo del urbanismo: ‘Una ciudad sin niños jugando en la calle es una ciudad que está muriendo’”. El País.
¿Encendemos la calle? Descubre más ideas en nuestra colección y planifica vuestra próxima microaventura.